Es fácil confundirlos — así los distingues:
- Solo está sucio: la pieza se ve opaca o con una película por todos lados, casi siempre por crema, sudor o residuo de productos. Una limpieza suave le devuelve el brillo. (Mira ¿Cómo limpio mis piezas chapadas en oro?)
- Desgaste real: ves el acero en tono plata asomándose debajo del oro justo donde más roza — el interior de un anillo, la parte de atrás de un broche — y no regresa después de limpiarla.
La buena noticia: aunque el tono se desgaste con el tiempo en un punto de contacto, el acero 316L de abajo se sigue pudiendo usar sin problema y nunca te mancha la piel de verde. Y si el color se pierde antes de tiempo durante el primer año, lo cubre nuestra garantía de color.