No necesitas nada especial:

  1. Mezcla agua tibia con una gota de jabón neutro.
  2. Moja un paño suave (o un cepillo de dientes suave para las ranuras) y limpia la pieza con delicadeza.
  3. Enjuaga con agua limpia y seca muy bien con un paño suave antes de guardarla.

Evita los limpiadores abrasivos, la pasta de dientes, los paños para pulir pensados para metal sin chapado (plata u oro) y las máquinas ultrasónicas — en piezas chapadas pueden desgastar el acabado.

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